EL CONTENDOR POR LA FE

Dedicatoria:



A la Revista Evangélica homónima que se publicó entre los años 1924 al1993. A sus Directores y Redactores a quienes no conocí personalmente, pero de quienes tomé las banderas, para tratar de seguir con humildad el camino de servir a Dios trazado en la revista durante casi 70 años.



miércoles, 11 de julio de 2012

PARÁBOLA DE LAS 10 VÍRGENES comentada


Por El Contendor

Cada parábola del Señor Jesucristo es una enseñanza que cuanto más hurgamos y más investigamos sobre su contenido más material precioso extraemos para edificar nuestras vidas como creyentes cristianos.
Para poder entenderlas y comentarlas es necesario tener en cuenta ciertos factores que pueden llegar a modificar su interpretación, como por ejemplo: la época en que fue expuesta, el pueblo o la gente a la que estaba dirigida, las costumbres, las tradiciones y las creencias de tales personas, el momento político de esos pueblos etc.
Quien visite mi publicación del 25 de noviembre de 2010, podrá encontrar la Parábola del Hijo Pródigo bajo dos interpretaciones muy diferentes: una, la del Sr. Dan Córner plagada de errores, interpretada bajo el punto de vista de sus herejías. La otra interpretación, cuyo autor es  el Dr. Kenneth E. Bailey, (y que yo he usado para refutar  a la primera), es la mejor interpretación que  he encontrado, y que según mi modesta opinión, es la que extrae la verdadera esencia de la enseñanza.

Con respecto a la Parábola de las Diez  Vírgenes  (o doncellas o jóvenes), luego de mucho leer no he encontrado una interpretación que exprese o que explique el valor o significado de ciertos elementos, y el rol que desempeña los personajes de la narración, en la propia narración y en referencia a su aplicación a las vidas de las personas a las que iba dirigida.  Pero tomando los aciertos de los muchos comentarios que he leído, me he permitido escribir sobre mi propio punto de vista como si armara un rompecabezas, buscando que cada pieza encaje en su lugar.
Como una primera aclaración y presentación, transcribiré un párrafo extraído de la Wikipedia:
“La enseñanza encerrada en esta parábola es de estar siempre preparados para la segunda venida de Jesucristo, el cual es representado en la parábola como el novio, siendo así las diez vírgenes los creyentes que esperan a Cristo y la boda, el gozoso evento de su regreso.
En los tiempos de Jesús, la tradición judía en las bodas era que; un grupo de amigas de la novia esperaran al novio cerca del lugar en el que se llevaría a cabo la fiesta de bodas, para iluminarle el camino con lámparas cuando éste llegase, esto es lo que trata la parábola, y no, como se cree usualmente, que el novio contraerá matrimonio con las diez vírgenes, en un acto de poliginia. (o poligamia).”
Emplearemos la versión de “La Biblia en lenguaje sencillo” para que la narración quede en el lenguaje común, con el cual estamos más familiarizados:
Mat 25:1 "En el reino de Dios pasará lo mismo que sucedió una noche en una boda. Diez muchachas tomaron sus lámparas de aceite y salieron a recibir al novio.
Mat 25:2 Cinco de ellas eran descuidadas, y las otras cinco, responsables.
Mat 25:3 Las cinco descuidadas no llevaron aceite suficiente,
Mat 25:4 pero las cinco responsables llevaron aceite para llenar sus lámparas de nuevo.
Mat 25:5 "Como el novio tardó mucho en llegar, a las diez muchachas les dio sueño y se durmieron.
Mat 25:6 Como a la media noche, se oyeron gritos: "¡Ya viene el novio, salgan a recibirlo!"
Mat 25:7 "Las muchachas se levantaron y comenzaron a preparar sus lámparas.
Mat 25:8 Entonces las cinco muchachas descuidadas dijeron a las responsables: "Dennos aceite del que ustedes traen, porque nuestras lámparas se están apagando".
Mat 25:9 "Las cinco responsables contestaron: "No tenemos bastante aceite para darles también a ustedes. Es mejor que vayan a comprarlo".
Mat 25:10 "Mientras las cinco muchachas descuidadas fueron a comprar aceite, llegó el novio. Entonces, las cinco muchachas responsables entraron con él a la fiesta de bodas y la puerta se cerró.
Mat 25:11 Cuando las cinco descuidadas volvieron, encontraron todo cerrado y gritaron: "¡Señor! ¡Señor! Ábranos la puerta".
Mat 25:12 "Pero el novio les contestó: "No sé quiénes son ustedes. No las conozco".
Mat 25:13 "Por eso ustedes, mis discípulos, deben estar siempre alerta, porque no saben ni el día ni la hora en que yo volveré.

Veamos un poco del contexto histórico de esta parábola:

En la cultura judía, una pareja mantenía su noviazgo por largo tiempo antes de contraer nupcias y la promesa de compromiso era un pacto similar a los votos del matrimonio. En el día de las bodas el novio iba a la casa de la novia para la ceremonia; luego la pareja, formando parte de un gran y alegre desfile, al que se iba agregando gente por el camino, regresaba a la casa del novio donde tenía lugar una fiesta que con frecuencia duraba toda una semana. Estas diez doncellas que se mencionan en la parábola, serían probablemente amigas de la novia y estaban esperando el pasaje del cortejo nupcial para unirse al  desfile con sus lámparas encendidas y así entrar en la casa y participar en el banquete de bodas.  Pero el paso de la comitiva dependía de la hora en que el novio decidiera emprender la marcha y esto podría suceder a cualquier hora; de modo que los que pretendieran unirse al cortejo nupcial tendrían  que estar preparados esperando en algún punto del recorrido para salir a su encuentro a recibir al novio cuando se le ocurriera llegar. A veces la espera podría ser muy larga y cansadora y extenderse hasta muy avanzada la noche. Un detalle importante era que a nadie se le permitía estar en la calle cuando anochecía sin una lámpara. Las lámparas probablemente eran recipientes en que se echaba una cantidad limitada de aceite de oliva, con una mecha que se extendía hacia arriba. Muchas veces llevaban esta clase de lámpara en la punta de un palo que se alzaba sobre la cabeza.
El relato de Jesús nos dice que el novio tardó mucho en llegar; las diez jóvenes que esperaban el cortejo nupcial vencidas por el cansancio se quedaron dormidas hasta que las despertó el clamor que anunciaba que llegaba el novio. Entonces, al aprontar sus lámparas para salir a recibir al novio, las cinco jóvenes descuidadas comprobaron  que sus lámparas se quedarían sin aceite, y como las prudentes se negaran a prestarles algo de la reserva de aceite que ellas tenían, debieron salir a comprarlo. Mientras iban a buscar aceite, se les hizo tarde y no pudieron participar en la fiesta, porque era también costumbre que luego de cerrada la puerta de la casa, ya nadie podía entrar para participar del festejo.

El propósito de la parábola puede aplicarse para representar a los preparados (creyentes nacidos de nuevo) y a los no preparados (creyentes nominales) para recibir a Cristo en su venida, y el hacer ver cómo los no preparados, hasta el fin, podrían confundirse con los preparados, la estructura de la parábola convenía acomodarse a esto, haciendo que las lámparas de las jóvenes descuidadas ardiesen tanto como las de las prudentes, hasta cierto punto, y sólo entonces descubrir su incapacidad de seguir ardiendo por falta de una nueva provisión de aceite. Pero este es sólo un recurso estructural; y la diferencia verdadera entre las dos clases que profesan amar la venida del Señor, es radical: unos son los salvos y otros los que aún no han sido salvos. Estos últimos son los que están en camino de ser salvos pero aún sus vidas no han dado el giro de 180 grados (una media vuelta) para dar la espalda al mundo y comenzar a caminar con el Señor es decir, nacer a una nueva vida en Cristo.
La salvación es una experiencia personal e intransferible. No se debe culpar a las jóvenes prudentes por no estar dispuestas a compartir su aceite con las descuidadas. El aceite significa sólo un estado de preparación o, más bien, una experiencia genuina de salvación, la cual no sirve para cubrir la necesidad de otro. Las prudentes contestaron a las descuidadas en forma terminante,……. “id más bien a los que venden,  y comprad para vosotras mismas” (versión RV 60).  En esta frase se nos da a entender, se nos advierte, que hay ciertas cosas que no se pueden pedir prestadas. A las jóvenes descuidadas les resultó imposible conseguir aceite prestado cuando descubrieron que les hacía falta. No se puede recibir prestada una relación con Dios. Cada cual debe poseerla por sí. No podemos estar viviendo siempre de prestado del capital espiritual que han reunido otros: Hay ciertas cosas que tenemos que ganarnos o adquirir por nosotros mismos, porque no nos las pueden prestar otros. La decisión de abandonar al mundo y al pecado para seguir a Cristo es un paso que debe dar cada uno por sí mismo; nos pueden ayudar, aconsejar, instruir pero debe ser nuestra mente, nuestro corazón el que nos impulse a dar ese paso hacia Cristo. Otra enseñanza, la más importante que nos deja esta parábola, es que la venida del Señor, ya sea para venir por nuestra alma en el momento de la muerte o para venir por los suyos en la “parousía” (su 2ª venida), puede ocurrir en el momento menos esperado. La demora en la llegada del novio representa el lapso entre la primera y segunda venidas del Señor. La venida del novio en forma inesperada se refiere a la parousía o parusía, y tengamos en cuenta lo que nos dice el apóstol Pedro con respecto a la tardanza en la llegada del Señor:
      2Pe 3:9  El Señor no retarda su promesa,  según algunos la tienen por tardanza,  sino que es paciente para con nosotros,  no queriendo que ninguno perezca,  sino que todos procedan al arrepentimiento.
Dónde más variantes de interpretación he encontrado es en el papel que juega el aceite.
               Algunos han argumentado que el aceite de las lámparas representa al Espíritu Santo, pero esta no sería la explicación concordante con la Biblia pues leemos:
Jua 3:34  Porque el que Dios envió,  las palabras de Dios habla;  pues Dios no da el Espíritu por medida.
Por lo tanto si  las jóvenes prudentes tenían aceite suficiente y las descuidadas estaban faltas de aceite, concluimos que no podía ser que en ambas clases de jóvenes  morara el Espíritu Santo en distintas medidas.
Además el E.S. mora sólo en los creyentes verdaderos, en los cristianos nominales, pues no han pasado por el nuevo nacimiento, no son morada del E.S.
No debe confundirse el creyente en el cual habita el Espíritu Santo con el creyente “lleno del Espíritu Santo”. La llenura del E.S. no es una medida que expresa cantidad, sino que expresa el control total que el Espíritu tiene en todas las áreas de la vida del creyente.

Yo opino que una analogía que se puede formular sobre la función y la importancia del aceite en las lámparas sería la siguiente: el aceite es equivalente a la Palabra de Dios, la lámpara es el corazón de cada cristiano sea verdadero (las jóvenes prudentes) o nominal (las jóvenes descuidadas).  Cargar la lámpara, sería alimentar nuestro corazón con la Palabra de Dios oyendo la cual, se nutre nuestra fe. Encender la lámpara significaría comenzar a hacer la Palabra (Santiago 1:22) y así comenzar a caminar hacia Cristo (en la parábola: ir al encuentro del novio).
Los verdaderos creyentes, los que ya tienen nueva vida en Cristo, ( en la parábola: las jóvenes prudentes).Éstas han llenado con suficiente aceite (con la Palabra) en sus lámparas  (en sus corazones) y así, con suficiente fe, han salido y han llegado a recibir al novio (Cristo) y con Él han entrado a la fiesta de bodas. Son los creyentes salvos que han llegado a Cristo y tienen nueva vida en Él; como dijimos más arriba, han tenido una experiencia genuina de salvación.
Los cristianos nominales (de nombre solamente), en la parábola: las jóvenes descuidadas, fueron negligentes al recibir la Palabra y no la atesoraron suficientemente en su corazón, hicieron como el que llena un recipiente pero es más lo que derrama que lo que incorpora en él, se les ha predicado el Evangelio pero es más lo que han dejado pasar por alto que lo que les ha quedado en su mente y han sentido en su corazón. Sus lámparas contienen muy poco aceite, están encendidas pero con una fe muy débil, vacilante, quieren caminar con Cristo pero todavía no han podido o no han querido renunciar a las cosas del mundo. Dicho de otra manera, Jesucristo no es el Señor de sus vidas, no han tenido el nuevo nacimiento (Juan 3:7).
Cualquier golpe de viento apagará la débil llama de sus lámparas, y no podrán seguir caminando para ir al encuentro del novio; y cuando se vuelvan de su camino para conseguir más aceite para sus lámparas, quizás vayan a comprarlo al lugar menos indicado y allí les venderán un aceite adulterado, un aceite que no arde (el falso evangelio); se han quedado en mitad del camino, no han podido llegar  al novio (Cristo); estas son las personas que no han llegado a ser salvas. Han llegado tarde a la fiesta de bodas y encontraron la puerta cerrada, y por más que clamaron recibieron por respuesta del novio: "No sé quiénes son ustedes. No las conozco". Estos son los que nunca tuvieron un encuentro con Cristo y están excluidos de “las bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:9).
Estos “cristianos” nominales son los que dejan para más tarde su genuina conversión y se duermen en sus pecados, siguen apegados a las costumbres y cosas de este mundo. De esta tremenda imprudencia despertarán ante el Señor para ser juzgados en el momento de la muerte, o quedarán en el mundo para sufrir la tribulación, luego que los verdaderos creyentes sean arrebatados para ir al encuentro del Rey de Reyes.
Jesús concluyó esta parábola diciéndoles a quienes lo escuchaban:
Mat 25:13  Velad,  pues,  porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir

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