EL CONTENDOR POR LA FE

Dedicatoria:



A la Revista Evangélica homónima que se publicó entre los años 1924 al1993. A sus Directores y Redactores a quienes no conocí personalmente, pero de quienes tomé las banderas, para tratar de seguir con humildad el camino de servir a Dios trazado en la revista durante casi 70 años.



lunes, 13 de enero de 2014

LA PEÑA DE HOREB – La desobediencia de Moisés y Arón


Por El Contendor

 

La historia bíblica que transcribiremos a continuación nos muestra la importancia de sujetarnos a la Palabra de Dios, tal como está escrita, sin pre-conceptos subjetivos, que nos lleven a darle una interpretación distinta a lo que Dios quiso ordenarnos o manifestarnos en ella.

Antes de leer la Biblia debemos pedir a Dios en oración, la guía de su Santo Espíritu para poder entender e interpretar con certeza lo que Dios quiere expresarnos.

Tengamos muy en cuenta lo que se nos dice en Isaías 55:8  “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.”

La Palabra de Dios es la tutora de nuestras vidas como cristianos. Es como la caña o estaca que se clava al pie de una planta para mantenerla derecha en su crecimiento. Ningún jardinero va a colocar un tutor torcido o desviado en una planta, pues es seguro que la planta crecerá torcida o desviada de su posición natural.

Esto nos dice que no debemos desviarnos del camino que Dios ha trazado para los que hemos sido adoptado como sus hijos.

Si tenemos al altísimo honor de ser siervos del Señor, las cosas las debemos hacer tal como Él quiere que las hagamos, y no como nosotros suponemos que las podemos hacer. Lo contrario se llama DESOBEDIENCIA.

Tanto en el A.T. como en el N.T. encontramos muchos casos de desobediencia y aún de rebelión del el pueblo de Dios. Tomaremos como ejemplo el que se narra en Números  20:1-29 y veamos las tristes consecuencias:

 

Núm 20:1  Llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin, en el mes primero, y acampó el pueblo en Cades; y allí murió María, y allí fue sepultada.

Núm 20:2  Y porque no había agua para la congregación, se juntaron contra Moisés y Aarón.

Núm 20:3  Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!

Núm 20:4  ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?

Núm 20:5  ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber.

Núm 20:6  Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo de reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová apareció sobre ellos.

Núm 20:7  Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Núm 20:8  Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.

Núm 20:9  Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.

Núm 20:10  Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña?

Núm 20:11  Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.

Núm 20:12  Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

Núm 20:13  Estas son las aguas de la rencilla, por las cuales contendieron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.

 

El comentario Bíblico Mundo Hispano desmenuza esta historia para analizar en qué consistió la desobediencia que llevó a Moisés y Arón a ser excluidos  de entrar en la Tierra Prometida luego de 40 años de peregrinaje por el desierto.

 

Hay muchos paralelos entre esta historia y la de Exo_17:1-7 : la falta de agua, la murmuración del pueblo, el hecho de que agua sale de la peña, y el uso del nombre Meriba (“Contienda”). Por eso, muchos eruditos creen que tenemos aquí dos relatos con pequeñas variaciones del mismo evento.

Pero hay algunas diferencias importantes que sugieren que tenemos dos eventos distintos. El relato aquí claramente presupone los eventos de Números 16 y 17, porque la queja del pueblo en 20:3 hace referencia a los que murieron en el desierto en 16:31-35 (mientras que la queja en Exo_16:3 mira atrás a Egipto).

Además, la referencia a tomar la vara de Aarón de delante de Jehová presupone la historia del florecimiento de la vara, que después fue guardada delante de Jehová como una señal de advertencia para los rebeldes (Exo_17:8-10).

 

De hecho, Aarón no figura en la historia en Exodo 17, pero tiene un lugar tan importante como el de Moisés en Números 20. Quizás más importante, en Exodo_17:6 Dios manda a Moisés que golpee la peña, y no se menciona nada de ningún pecado de parte de Moisés. En contraste, en Numeros_20:8, Dios instruye a Moisés y Aarón que hablen a la roca.

Al golpear Moisés la roca, Dios provee el agua, pero Moisés y Aarón son culpables de un pecado tan grave que quedan descalificados de entrar en la tierra prometida. Parece entonces que Números relata un acontecimiento distinto que el de Exodo 17.

 

El pueblo se queja al faltar el agua,Num_20:2-5. En el v. 3, los que murmuran se identifican con sus “hermanos” que perecieron en la rebelión de Coré, Datán y Abiram (ver 16:31-35). Demuestran el mismo espíritu de rebeldía y falta de fe como siempre.

 

Moisés lleva el problema a Dios y recibe instrucciones, 20:6-8. Moisés y Aarón se postran a la entrada del tabernáculo. Esta postura sugiere que oraron, probablemente en intercesión por el pueblo y para pedir que Dios supliera la necesidad. Dios manda que hable a una roca (Números 20: 8; comparar Exodo_17:4-6a). Varios intérpretes han observado que en el desierto hay varias piedras calizas que retienen agua y que esta agua sale al golpear la roca con una vara como en Exo_17:6. (Aun así Dios es el que mostró a Moisés cuál roca golpear para encontrar el agua.) Pero aquí no se menciona nada de golpear la roca. A pesar del hecho de que Dios le mandó hablar a la roca, Moisés la golpea dos veces para sacar agua para el pueblo (vv. 9-11).

Quizás esto indica que Moisés está dependiendo de lo que aprendió a través de su experiencia anterior en vez de en la promesa de Jehová.

 

Dios reprende a los dos hermanos y les niega el privilegio de introducir el pueblo en la tierra prometida,Exo_20:12-13. ¿Por qué un castigo tan severo? El relato bíblico sólo dice: Por cuanto no creísteis en mí, para tratarme como santo ante los ojos de los hijos de Israel. Num_20:24 dice que Moisés y Aarón fueron rebeldes al mandamiento de Dios. Esto probablemente se refiere a la acción de golpear la peña en vez de solamente hablarle. Parece que esta acción demuestra una falta de fe en la eficacia de la palabra sola. Ya dijimos que la fe genuina siempre produce la obediencia como su fruto, y la desobediencia tiene su raíz en una falta de fe en la palabra de Dios (ver el comentario sobre 14:11).

 

La desobediencia de Moisés a las instrucciones explícitas de Dios entonces revela una falta de fe y una actitud de rebeldía. Dios excluyó a la generación infiel de la tierra prometida por estos pecados; aquí Moisés y Aarón reciben la misma sentencia por el mismo pecado.

 

Pero hay más que está involucrado aquí. Algunos creen que el v. 10 indica que la congregación estaba reunida en una asamblea sagrada delante de la roca, que en este caso es un símbolo de la presencia de Dios (como era el arca del pacto).( Ver las referencias a Jehová como una roca).

La interpretación de Pablo en 1Co_10:4, nos expone  que la roca era una manifestación de Cristo. Así el acto de golpear la roca era un sacrilegio. Al actuar así, Moisés no santificó (RVR-1960) a Dios, no le trató como santo ante los hijos de Israel (v. 12).

 

Se sugiere también que la idea de “santificar” a Dios (RVR-1960) puede incluir la de dar la gloria a Dios. Algunos creen que Moisés no da el crédito debido a Dios con sus palabras en el v. 10: i ¿Sacaremos [nosotros] para vosotros agua de esta roca ? Ven en estas palabras la implicación de que Moisés y Aarón tienen el poder de proveer el agua sin tener que depender del poder de Dios. El hombre no trata a Dios como santo cuando se acerca a Dios con presunción o liviandad, o cuando usurpa el lugar, las funciones y la gloria que pertenecen exclusivamente a Dios. Cuando el hombre actúa así, Dios siempre tiene que demostrar su santidad en castigar el pecado del hombre (ver vv. 12, 13).

 

En este caso, como Moisés y Aarón no santificaron a Dios ante el pueblo (v. 12), Jehová mismo manifiesta su santidad entre el pueblo (v. 13b) en castigar el pecado de Moisés. Nadab y Abihú y la compañía de Coré murieron inmediatamente por no respetar la santidad de Dios (ver Lev_10:3; Num_16:35). Aquí la sentencia de Moisés se posterga para darle tiempo para llevar al pueblo al umbral de la tierra prometida, pero al fin se cumple (Deut. 34).

 

Se sugiere que Moisés habló y actuó sin pensar porque estaba tan enojado con el pueblo (ver Deu_1:3; Deu_3:26; Job_106:32-33). Después de tanta murmuración de parte del pueblo, podemos entender la frustración de Moisés. Pero aun así Moisés no puede escapar de la responsabilidad por sus acciones y palabras (Num_20:12; Deu_32:51). Aun los grandes líderes del pueblo de Dios deben tener cuidado de guardar sus acciones, sus palabras, y aun sus actitudes en todo momento. No hay ninguno que esté exento de la disciplina de Dios.

 

Aunque Moisés es el que golpea la roca, Aarón es condenado también. Aparentemente él comparte el pecado de Moisés porque estaba presente como ayudante de Moisés, y no se dice nada de una protesta de su parte contra la acción ni la actitud de Moisés. (Notar la sentencia de Aarón por rebelión en 20:24). El contexto parece indicar que la muerte de Aarón aconteció dentro de poco (comparar 20:1, 23-29; 33:38). La demora en su caso puede haber sido para dar tiempo suficiente para arreglar la transferencia del sumo sacerdocio a Eleazar, hijo de Aarón.

 

Una reafirmación de la promesa de la tierra (cap. 15) sigue el rechazo de la tierra de parte del pueblo en los caps. 13 y 14. Una reafirmación del debido orden de los mediadores y líderes espirituales (caps. 18 y 19) sigue el rechazo de este orden de parte de los levitas y dirigentes en los caps. 16 y 17. En el caso de la rebelión de Moisés y Aarón, no tenemos una reafirmación que sigue inmediatamente. Pero encontramos en el mismo contexto la profecía de la exclusión de Moisés y Aarón de la tierra prometida. El cumplimiento de esta profecía, aunque postergada, es segura. Así tenemos una reafirmación de la palabra de Dios, que Moisés y Aarón rechazaron.

 
Por el otro lado, Dios también reafirma la continuación del liderazgo del pueblo. Provee por el liderazgo religioso en la sucesión de Eleazar como sumo sacerdote (20:23-29). Además, hace provisión para el liderazgo militar en el nombramiento de Josué como sucesor de Moisés (27:12-22). La rebelión y el fracaso humano, aun de líderes importantes, no puede derrotar el plan y el propósito de Dios.

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