EL CONTENDOR POR LA FE

Dedicatoria:



A la Revista Evangélica homónima que se publicó entre los años 1924 al1993. A sus Directores y Redactores a quienes no conocí personalmente, pero de quienes tomé las banderas, para tratar de seguir con humildad el camino de servir a Dios trazado en la revista durante casi 70 años.



viernes, 7 de marzo de 2014

LA “GENTE TÓXICA” Según B. Stamateas


Por El Contendor

 

En una publicación presentada en El Contendor por la Fe, en fecha 24-04-2012 expuse varios argumentos explicando el por qué la Psicología se contrapone a las enseñanzas bíblicas.

Voy a repetir aquí algunos de los conceptos vertidos en aquella oportunidad:

 

“Por los distintos orígenes de la psicología y el Evangelio, por la génesis de cada uno, podemos afirmar que son incompatibles. Ambas disciplinas, la psicología y el Evangelio, tratan sobre el alma, sobre el espíritu humano pero el enfoque, el punto de vista, es totalmente diferente: la psicología contempla el alma del hombre desde su propio punto de vista; su trascendencia está limitada por la extensión de su propia existencia física.   El Evangelio en cambio, trata con el alma del hombre pero desde el punto de vista de Dios, su Creador.”

 

Esta última frase implica que el ser humano fue creado para trascender más allá de su existencia física y por lo tanto, más allá del límite que determina la muerte del cuerpo material o terrenal.   Leemos en 1Corintios 15:40:

1Co 15:40  Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.

 

1Co 15:44  Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

 

La psicología encara los problemas humanos poniendo al individuo en el centro de sus cuidados y atenciones. Es como decir “primero yo y después el otro”.

Con tal argumento el licenciado  Bernardo Stamateas justifica clasificar a las personas  estableciendo como patrón de comparación el “Yo” personal.

El “Yo” se ubica en la cúspide que lo eleva por sobre el nivel de los demás. Conforme a esto, y según la palabras del mismo Stamateas:  “todo el que te nivela para abajo, el que te mete miedo o culpa, se considera como “gente tóxica”.

Aquí encontramos el primer choque entre la Psicología y el Evangelio.

¿Puede un pastor evangélico leer Mateo 13:41-42 sin meter miedo? :

Mateo 13:41  Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

Mateo 13:42  y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

¿Se pueden describir los tormentos del infierno, tal como lo dice la Biblia, sin que al que escucha no se le ericen los pelos?

 

Marcos 9:47  Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno,

Marcos 9:48  donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

Pero si se necesita una confirmación sobre la existencia y los tormentos del infierno, basta con buscar las decenas de pasajes bíblicos donde se los menciona.

El pastor que advierta a la congregación sobre los tormentos del infierno, (según B. Stamateas)  debería ser considerado “gente tóxica” ya que estaría hablando sobre algo que mete mucho miedo.

Otro punto de conflicto sería que el predicador mencionara la palabra “pecado” ya que el pecado es la consecuencia de transgredir la Ley de Dios. Y aquél que peca se hace CULPABLE de desobediencia a las perfectas exigencias del Creador.

Entonces, para no entrar en la categoría de  “gente tóxica”, el “pastor”  Stamateas debería borrar de la Biblia cientos de citas donde se menciona la palabra pecado  o se evidencia que todos los hombres son culpables ante Dios, como ejemplo veamos estos versículos:

 

Romanos 3:10  Como está escrito:

No hay justo, ni aun uno;

Rom 3:11  No hay quien entienda,

No hay quien busque a Dios.

Rom 3:12  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;

No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

 

Romanos 3:22  la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,

Rom 3:23  por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios

 

De acuerdo con las definiciones de Stamateas el Espíritu Santo sería considerado como persona tóxica pues Él nos convence de que somos pecadores y que merecemos un juicio y el castigo correspondiente.

 

Juan 16:8  Y cuando él [el Espíritu Santo] venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Jua 16:9  De pecado, por cuanto no creen en mí;

Jua 16:10  de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

Jua 16:11  y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

 

El E. Santo “te nivela para abajo”  pues Él le manifiesta al “Yo” de cada persona su culpabilidad cada vez que comete una transgresión a la Ley.  En consecuencia, cada creyente nacido de nuevo, tiene un patrón para evaluar su propia conducta en su relación con Dios y en relación con su prójimo.

El discernimiento para evaluar su propia conducta, es imposible encontrarlo en un “creyente nominal”, (no nacido de nuevo) pues carece del Espíritu Santo que le guía a ser como Cristo: manso y humilde de corazón.

Un falso creyente o un inconverso, aceptará con agrado las declaraciones de B. Stamateas, veamos algunos entre muchas otras (para muestra basta un botón).

 

1.-“Nuestra estima es el capital más valioso que tenemos”

2.-“La estima es eso: cómo me veo y cómo me ven”

3.-“Es más importante el qué me diré que el qué me dirán

4.-“A la gente tóxica tenemos que dejarla”

5.-“Vos tenés que enseñarle a la gente cómo querés que te traten”

6.-“A la gente tóxica es mejor tenerla lejos”

7.-“Si no te gusta como soy, cambiá vos”

 

Analicemos: Punto 1.-  Leámoslo de otra manera: “El estimarnos a nosotros mismos es el capital más valioso  que tenemos”

Bernardo Stamateas, (en adelante: B.S.), jamás podría decir eso delante de su feligresía pues estaría falseando el Evangelio  ya que,  si queremos seguir a Cristo, nos dice Él mismo :

Mat 16:24  Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

El negarse a sí mismo quiere decir en todos los momentos de la vida decirle no al yo y sí a Dios. Negarse a sí mismo quiere decir una vez y por todas y para siempre destronar el yo y entronizar a Dios. Negarse a sí mismo quiere decir borrar el yo como principio dominante de la vida, y hacer que Dios sea el principio rector, o más aún, la pasión dominante de la vida. Una vida de constante negación al yo es una vida de constante afirmación de Dios. (comentario de William Barclay)

 

 

Puntos 2.- y  3.-   Cuanto más egocéntrico es el individuo se valorizará a sí mismo como una persona muy buena o excelente, y se esforzará por mostrar esa imagen a los demás, para que su prójimo aprecie en él ese grado de bondad o de excelencia.

      En otras palabras:  El “cómo me veo y cómo me ven” va direccionado en buscar el favor o beneplácito de los hombres, dejando de lado el concepto que Dios pueda tener de nosotros.

Por lo tanto, frases como 2.- y 3.- tampoco podrían predicarse desde un púlpito sin contradecir Gálatas 1:10

Gálatas 1:10  Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

 

 

 

Con respecto a los puntos 4.- 5.- 6.- y 7.-  basta con analizar cada una de estas frases para descubrir que están destinadas a entronizar el “YO” en cada individuo, estimular el egocentrismo  y el egoísmo a tal punto de crear un calificativo como el de gente tóxica para el prójimo.

B.S. trata a la “gente tóxica” como si fueran leprosos en lugar de acercarse a ellos para tratar de curar sus “llagas espirituales”. Dice que “a estas personas debemos dejarlas”, “que es mejor tenerlas lejos”.

 

Por el contrario, debemos proceder como lo hizo el Señor que, en vez de huir cobardemente del leproso (Lucas 5:12), dejó que se acercara a Él para tocarlo y curarlo;

Los creyentes cristianos no debemos abandonar a la “gente tóxica” ni impedir que se nos acerquen. ¿Cómo podremos curar las heridas de su alma, de su corazón, sin acercarnos a ellos y aplicar el bálsamo de la Palabra de Dios?

La “gente tóxica” según el concepto de B.S. es la gente que “necesita destruirle la estima a los demás, para ellos sentirse bien. Son adictos emocionales al maltrato”

Es decir, yo simplificaría esta definición diciendo que se trata de alguien que es “malo”.  Pero ¿qué nos dice Jesús respecto de una persona mala?

Mateo 5:39  Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

 

Hay cientos de contradicciones entre las doctrinas del Psicoanálisis y las doctrinas del Evangelio, las que hemos señalado son sólo unas pocas, pero son suficientes que un licenciado en psicología no puede ser al mismo tiempo un predicador del Evangelio y, peor aún, si el evangelista adapta el evangelio a ciertos conceptos de la psicología. De esta nefasta mezcla surge el evangelio “light” o “liviano” que predica Stamateas. Éste es el evangelio diferente al que se refiere el Apóstol Pablo en Gálatas 1:8.

Gálatas 1:8  Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.

Estimado Bernardo: dedíquese solamente a la psicología ya que como psicólogo, indudablemente es un excelente profesional. Pero deje el Evangelio de Jesucristo para que lo predique un verdadero creyente, el que es nacido de nuevo, el que es guiado por el Espíritu Santo quien no le deja mentir.

No sea que por “licuar” el evangelio, Dios lo vea como “gente tóxica” y lo declare anatema.
Recapacite estimado Bernardo, recapacite.

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